jueves, 28 de junio de 2012
Los árboles mitigan el efecto invernadero. Cada árbol maduro consume, por término medio 6 kilogramos de dióxido de carbono al año. Los grupos de árboles urbanos refrescan el aire hasta 10 grados. Los bosques eliminan un 25% de las emisiones globales de CO2. Cuando los árboles de un bosque mueren de manera natural y los talan de manera responsable, para ser reemplazados por otros árboles, no hay una pérdida neta de oxígeno en el ambiente. Pero cuando se tala o quema un bosque, se pierde la mayor parte del oxígeno.
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